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La colcha de mi madre

  • Foto del escritor: Elisa Conde
    Elisa Conde
  • 20 sept 2017
  • 2 Min. de lectura

Hace 7 años aproximadamente tengo a mi pequeña hija durmiendo entre los dos ya sea por frío o por miedo. Un buen día amanecí con dolor de espalda y cabeza, mi niña amaneció con su dolor abdominal (por el ballet) pero igual le dolía y mi esposo renegando una vez más por la situación.


Hay cosas que nos cuesta tanto a las mamas gallinas como yo, el hecho de dejar que nuestros hijos se suelten o empiecen a ser autónomos. Definitivamente no es que seamos malas madres sino que existe un sentimiento que nace desde que damos a luz, inexplicable!. el hecho de querer proteger a nuestros hijos.


Hace poco entendí que aunque mi niña lloré y me diga mala !! ( sí que lo hizo), es mejor que lloré unos minutos a que se convierta en dependiente el resto de su vida.


Esa noche del desenlace, mi cama quedó todo un desorden porque mi hija se metió a mi cama, yo estaba aburrida del mismo cuento y todos empezamos a molestarnos con todos; y contra todo pronóstico me puse firme en mi decisión, pues era hora que mi niña duerma en su habitación. También fui comprensiva pues la acompañe a mi hija al cuarto hasta que ella quedará profundamente dormida. Claro ! Mi cuerpo de descompuso; pero debo decir que valió la pena.


Cuando fui a mi habitación la vi tan desordenada y renegué porque al menos mi esposo lo hubiera arreglado; pero una vez más tuve paciencia y ambos empezamos a tender nuestra cama sólo para los dos y al final como broche de oro me pregunta él: y esta colcha era de tu mamá? Sí, le respondí y la recordé como si estuviera ella conmigo, recordé sus consejos de familia y de mujer. Esa noche me sentí bien por dejar que mi hija empiece a ser autónoma y por empezar una relación de pareja con mi esposo.


 
 
 

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